En la oficina del edificio corporativo, el silencio se volvió denso. Alexander permaneció sentado en su silla, el teléfono aún en su mano. Sus ojos azules estaban fijos en el escritorio, pero su mente estaba muy lejos de los documentos y reportes que minutos antes ocupaban su atención. Las palabras de Helen seguían resonando en su cabeza.
“Tu amante acaba de lanzarme agua caliente.”
Alexander apretó la mandíbula. Durante unos segundos no se movió. Pero dentro de él, algo se estaba tensando lent