El abrazo terminó lentamente, aunque Edrion tardó varios segundos en apartarse, como si incluso después de regresar del campo de batalla todavía necesitara convencerse de que ella seguía allí esperándolo. Cuando finalmente se separó, Elinor pudo verlo con claridad y el impacto de su estado fue imposible de ignorar.
La sangre cubría parte de su ropa oscura.
Algunas heridas habían sido vendadas de manera apresurada, pero otras seguían abiertas, dejando marcas rojizas sobre su piel y su armadura d