En cuanto Edrion la vio, el mundo entero dejó de existir; el ruido de los guardias, las voces, el miedo y la rabia desaparecieron por completo, porque allí estaba ella, viva.
Lyria apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que él cruzara la distancia entre ambos y la envolviera entre sus brazos con una fuerza desesperada, casi violenta, como si todavía no pudiera creer que realmente estaba allí, como si temiera que desapareciera en el instante en que la soltara.
Y entonces ella también se af