Habían cabalgado durante horas.
El bosque los había recibido con sombras densas y caminos estrechos, y Rowan no detuvo al caballo hasta que estuvo seguro de que nadie los seguía. Solo entonces redujo la velocidad, guiando al animal hacia una pequeña zona abierta entre los árboles donde el sonido del viento apenas movía las hojas.
Cuando finalmente desmontaron, la noche ya era profunda.
Elinor estaba agotada.
Rowan la ayudó a bajar del caballo y luego lo ató cerca de un árbol para que pudiera de