Vivian
Salió de la sede del Grupo Braga con la respiración pesada. El reencuentro con Eduardo seguía golpeando su mente, pero se obligó a seguir adelante. Respiró hondo, se acomodó el cabello y subió al taxi que la llevaría al moderno edificio donde tendría su primera entrevista desde que dejó el grupo.
El corazón le latía con fuerza cuando entró en la recepción del edificio de vidrio. El ambiente era impecable, con paredes blancas, cuadros minimalistas y personas moviéndose con paso apresurado