Estar solo no tiene nada que ver con cuantas personas hay alrededor (Revolutionary Road, Richard Yates)
Lo primero que casi la hizo retroceder fue la familiaridad y la inmensidad del cuarto.
Apenas cerró la puerta el aroma profundo e intenso de Alexei la inundó de pies a cabeza, marcando cada centímetro de esa extensión como su territorio o como de su propiedad.
Olía a cuero y a perfume costoso.
¿Por qué no conocía este lugar? Ya había recibido relativamente una guía completa de la mansión y su