“(...) pretendes adquirir lo que verdaderamente es bello a cambio de lo que lo es sólo en apariencia, y de hecho te propones intercambiar «oro por bronce»” (Sócrates, “El discurso de Alcibíades”, p.758.
—¿Me estás jodiendo?—Adara se alejó de ese cuerpo masculino del pecado y lo apuntó con un dedo—. ¡Deja de bromear! ¡No es divertido!
Alexei con todo el tiempo del mundo la miró, solo estuvo ahí unos segundos en silencio, mirándola hasta que tocaron a la puerta, sin decir nada fue hasta allí y ab