—Quiero cogerte duro, Chloe —murmuró en mi oído, voz baja y cruda—. Todos los días de mi vida he pensado en cómo sería darte duro. Empotrarte, follarte hasta que grites mi nombre, hasta que no puedas caminar derecho.
Me levantó una pierna, enganchándola en su cadera. La punta de su polla rozó mi ent