Eso…
Eso fue lo que terminó de romper mi resistencia.
Cerré los ojos un segundo.
—Vale —dije finalmente—. Iré.
La sonrisa en su voz fue inmediata.
—Sabía que dirías que sí.
—No te emociones tanto —murmuré, aunque yo también estaba sonriendo ligeramente—. Es solo unos días.
—A veces unos días