Capítulo 190
La mañana llegó como un intruso, gris y fría, filtrándose por las cortinas del ático con una luz que no invitaba a levantarse. Me desperté con un sobresalto, como si mi cuerpo hubiera estado en alerta toda la noche, esperando algo que nunca llegó. La almohada de Sebastián aún conservaba su olor, per