Capítulo 103
El amanecer llegó despacio, como si tuviera miedo de entrar en esa habitación. Primero fue un gris sucio filtrándose por las persianas mal cerradas, luego un naranja pálido que apenas calentaba el cristal. Los monitores seguían con su bip constante. Papá no había abierto los ojos en toda la noche. L