Capítulo 23. Una luna de miel improvisada y una suegra peligrosa.
Ava se despertó cuando Ethan abrió una de las cortinas de la habitación de invitados, al abrir los ojos, se encontró con el carrito del desayuno dispuesto al lado de la cama.
―Buenos días, esposa. Espero que hayas tenido un buen descanso ―saludó Ethan con una sonrisa.
―¿Realmente necesito levantarme de la cama? ―preguntó, su cabeza aún hundida en la almohada.
―No es necesario, pero si decides quedarte ahí, me veré obligado a unirme a ti en la cama, y perderemos un día perfecto para disfrutar