Capítulo 24. El mundo de Ava se derrumba.
Samuel iba entrando a su casa cuando su teléfono sonó, con fastidio sacó el aparato pensando que de seguro era Susan, estaba harto de esa mujer y ya no sabía como darle largas a la presión para que se casara con ella. Sin embargo, se apresuró a contestar, era su contacto en la fiscalía.
―¿Qué quieres? ―masculló al responder, notando la voz sigilosa y apresurada de su contacto en la fiscalía.
―Los Churchill acaban de salir de la oficina del jefe ―informó la voz susurrante del informante, y en un