Parte II. Capítulo 25. Siempre Nathan.
Nathan y Gabriel entraron a la casa con Rex, el perro estaba eufórico por haberse mojado con la lluvia y por volver a casa por lo que arrastró a su dueño por el salón antes de que pudiera quitarle la correa.
—Tranquiló, Rex —dijo Gabriel riendo —. Mamá llegamos, ven a ver a Rex —gritó el pequeño a las escaleras.
El bullicio atrajo a sus abuelos hacia el salón.
—¡Mamá, papá! ¿Qué hacen aquí? —preguntó Nathan sorprendido.
—¡Abuelos! —gritó Gabriel corriendo a refugiarse en los brazos de su abuela