CAPÍTULO 12
Me quedé mirándolo sorprendida unos segundos. Su oferta sonaba muy bien, casi imposible de rechazar, pero no quería que pensara que podía comprarme como a todos.
—Te estás confundiendo conmigo —le dije finalmente—. A diferencia de las mujeres con las que has estado, a mí no me mueve el dinero, no quiero ser parte de esta mentira.
Steve me observó con atención. No parecía ofendido, parecía… preocupado.
—Entonces piensa en Ana —respondió con voz seria—. Ella es mi mundo, Catalina. Si