Hades camina rápidamente hacia la sala de maestros, su corazón latía con furia contenida.
No iba a permitir que nadie tocara a Elena, ni mucho menos que la vieran como una víctima de rumores infundados cual sea que se esté expandiendo como pólvora. Cuando llegó a la puerta, se detuvo por un momento, respiró profundamente y entró sin esperar.
Al ver a Elena sentada allí, rodeada de los tres profesores, una oleada de ira lo invadió. Los tres maestros la miraban con una mezcla de incomodidad y pre