—Por fin he encontrado a la afortunada. —Lanzó la cartera y suspiró pesadamente.
—¿Has hablado con Laura?
—Así es y aunque su escolta guardaespaldas o como quiera que se llame, no apartaba su mirada de mí, hablamos un poco y tomamos un café.
—¿Por eso tu rostro inexpresivo y molesto?
—Es verdaderamente molesto que vengamos a la vida y la mejor parte le toque a la persona que ha puesto como tu medio hermana, es injusto, madre.
—¿Qué dices, hija? Pensé que buscabas a tu medio hermana desesperad