Ivette Russell
Sentí tanta presión sobre mis hombros, que solo quise salir corriendo. Pero solo lo suficientemente lejos como para sentirme menos agobiada y que, por supuesto, él pudiste encontrarme.
Me deshice de todo aquel que se atrevió a cruzar en mi camino, siempre con la misma advertencia:
«Quien se interponga en mi salida o informe a mi esposo, puede dar por terminada si relación laboral con esta familia.»
Angustiados por perder su trabajo, ninguno se atrevió a mover un solo dedo en mi c