René Chapman
A pesar de haberla dejado completamente desencajada, esto no se sentía para nada como una victoria.
—Maldición —bufé, mientras el agua fría bajaba por mi espalda.
¿Cómo se me ocurrió hacer una cosa así?
Ingenuamente pensé que eso que ese acto me serviría como venganza, pero terminó siendo más que un castigo para mí.
Aún temblando por la impotencia, me envolví en una toalla, antes de salir de la ducha.
Mis ojos se se abrieron un poco, por la impresión de encontrarla allí.
»—¿Qué? —d