Llevamos diez minutos en silencio, interrumpidas solo cuando un camarero nos trae el primer platillo que ni siquiera hemos tocado.
Airi, que parece siempre saber que decir o que contestarme, tan descarada desde que la conocí, por una vez parece tan desconcertada que ha perdido toda palabra. Puede que esté pensando en lo que le dije o puede que esté pensando la manera de desacreditarme. Cualquiera sea el caso, no le tengo miedo.
Esa es mi verdad.
Cruel y amarga.
Fui traicionada y humillada po