No imaginaba un escenario como ese, sentía su piel arder, Ariel dejaba marcas de besos en cada parte de su cuerpo, era tan afectuoso que le ponía más nerviosa.
- Jessy…eres tan dulce…- susurraba contra su boca.
- No lo soy.-
Ariel tomó un condón del cajón y lo colocó en su miembro, puso una almohada bajo sus glúteos, se introdujo de golpe en ella.
Estaba tan excitada que recibió toda su longitud sin problema, lo más vergonzoso es que sus paredes vaginales lo estrujaban de forma involuntaria.
-