Mundo de ficçãoIniciar sessãoArnold se marcha después de dicha confesión y yo me esfuerzo por concentrarme en cualquier cosa que no me haga latir frenéticamente el corazón como lo está haciendo justo ahora.
— ¿Debería consolarte o implorarte que te marches de aquí? — pregunta Alondra.— ¿Podrías decirme donde rayos estabas? — pregunto con molestia.— Tranquila, jefa, aunque hubiese estado presente visiblemen






