Son las doce de la noche y Adam todavía no ha vuelto, creo que mi arrebato en los calabozos aún lo tiene enfadado.
Me meto a la cama y cierro los ojos, después de un rato escucho como la puerta se abre, cierro los ojos más fuerte esperando a que él crea que estoy completamente dormida.
Escucho como su ropa cae al suelo y el grifo de la ducha se abre. En menos de diez minutos se mete a la cama.
Espero un poco más a que se quede dormido y volteó la cabeza para ver si ya lo está.
Me asusto cuando