En este círculo, que es el último de los infernales y a la vez el centro del universo, hay un inmenso lago helado, donde se encuentran sumergidos, unos más que otros y en posiciones diferentes, los condenados por traición.
Se pueden distinguir cuatro zonas en este lago tan céntrico. En la cuarta, donde termina el camino de bajada, hay, pagando su pena y totalmente cubiertos de hielo, los peores pecadores, los que han traicionado a los grandes benefactores de la humanidad y del mundo mágico.