68. ¿Qué planeas?
GIO
La mujer se acerca deliberadamente a mi persona y sonreí para esperarla, en cuanto llegó la saludé como es debido.
—Reina, es una placer verte —salude a la mujer que me veía de manera enigmática inclinando mi torso en señal de respeto, a ella había que temerle, parece una muñeca, pero la realidad es otra. Es tan letal como un escorpión.
Su guardián me veía como un halcón esperando cualquier movimiento para acabar conmigo si la vida de su reina estaba en peligro. No era tan idiota como otros