69. Fideicomiso
GIO
Filippo se puso enseguida a buscar a los culpables y me quemaba no decirle la verdad a mi hermano, pero no sabía si aún teníamos espías, no porque crea que es él, el infiltrado.
—He estado hablando con algunas de las presas, pero simplemente no consigo quien las mató, como si esas mujeres nunca hubieran entrado al recinto— se queja.
—¿Cómo es eso? —arrugue el ceño fingiendo estar confundido —. No entiendo.
—Si alguien las mató dentro del recinto ¿dónde están? Pero nadie tenía problemas con