Anabela estaba en su oficina en casa revisando reportes trimestrales cuando su teléfono sonó mostrando un número que no reconocía, normalmente no contestaba llamadas desconocidas, pero algo le dijo que esta era importante.
—¿Hola?
—Señora Duarte, habla Leonard Shapiro. Soy el abogado de Sergei Ivanov.
Anabela se tensó inmediatamente, su mano apretando el teléfono con fuerza.
—¿Por qué me está llamando el abogado de Sergei?
—Mi cliente me pidió que transmitiera un