Damián tocó la puerta con una bolsa de comida china en una mano y un portabebés nuevo en la otra. Hugo le había pedido que revisara a Anabela porque llevaba días sin contestar sus llamadas adecuadamente.
Anabela abrió la puerta y se veía peor que la última vez que la había visto hacía apenas tres días. Cabello recogido en un moño descuidado con mechones escapándose por todos lados, ojeras profundas que parecían moretones, una mancha en su camisa que parecía ser de vómito de bebé