CAPÍTULO 24
— PREPAGO.
Anabela pasó todo el día en la oficina intentando concentrarse en su trabajo. Pero era imposible.
Sus ojos se desviaban constantemente hacia el reloj. Las horas pasaban con una lentitud tortuosa.
10 AM. 12 PM. 3 PM. 5 PM.
Cada minuto que pasaba, la pregunta martillaba más fuerte en su cabeza: ¿Por qué un hotel? ¿Por qué la Agencia querría reunirse con ella en un hotel en lugar de sus oficinas?
Nada tenía sentido.
A las 6 PM, su asistente asomó la cabeza por la puerta.
—Señorita Ocampo, ¿necesit