CAPÍTULO 25 – Celos.
Anabela despertó con un dolor punzante en la cabeza. Abrió los ojos lentamente.
Bodega. Otra maldita bodega.
Paredes de concreto. Olor a humedad. Una sola lámpara colgando del techo que apenas iluminaba el espacio.
Y junto a ella, también atado a una silla, estaba Max.
"Por supuesto."
—¿Estás bien? —preguntó Max en voz baja.
Anabela no respondió. Simplemente lo miró con una mezcla de furia y cansancio.
—Anabela, ¿me escuchas?
Silencio.
—¿Me estás ignorando en serio? ¿Ahora? ¿Cuando estamos secu