CAPÍTULO 20
– Si Max no viene a la montaña...
Max la miró fijamente. El silencio se extendió entre ellos como una cuerda tensa a punto de romperse.
—Anabela, yo...
—Agente Duarte.
La voz cortó el momento como un cuchillo. Ambos se giraron.
Un hombre con traje oscuro y auricular en el oído se acercaba con expresión seria. Llevaba la credencial de la Agencia colgando del cuello.
—Necesitamos que venga con nosotros. Ahora.
Max apretó la mandíbula.
—Estoy en medio de algo.
—No es una solicitud, agente. Es una orden directa del director. El tra