Capítulo 88.
Ya en la cocina, León les da un té de manzanilla a Lore y a su rubia.
— ¡Wow! Esto es increíble. Entonces el señor Mario solamente cerró los ojos y despertó mas de tres años después en el tiempo. Es como viajar en el tiempo.
— Tranquila, Lore, tranquila, que no es tan padre como se escucha.
— No, ya lo sé— dice ella, tomando la taza y soplándolo un poco al líquido caliente en su cerámica.— Sin embargo, imagínate, es increíble. Cierra los ojos, los abres, ¡pum! Diez años más, tres años más, quince años más, ya. Solamente necesitamos saber cómo darle la noticia y decirle la verdad.
— No— interrumpe a Aitana de forma contundente, demasiado brusca para no llamar la atención de los que estaban ahí.— No, no puedo decirle que perdió tres años. No puedo decirle que viví un infierno esos tres años, que me casé, que me acabo de divorciar, que Santiago está muerto, que su mejor amigo lo traicionó, que lo hemos perdido todo. No, por supuesto que no. No puedo destruir su vida en unos cuantos se