Capítulo 89.
Mientras tanto, León observa desde la ventana de su oficina a Aitana y Lore caminar por el jardín.
Sus manos se aprietan.
La imagen se clava como una espina.
Aitana no estaba sonriendo, Caminaba erguida, fuerte pero había algo en su espalda, en la forma en la que avanzaba que le gritaba que estaba cansada.
No físicamente… emocionalmente.
— No quiero perderla, Damián. No quiero...
La voz se quiebra solo al salir de sus labios.
— Tranquilo, debemos resolver todo, absolutamente todo— Damián coloc