Capítulo 87.
“Si abre… todo cambia para siempre” piensa León.
Tac tac tac
León está tocando la puerta fuera de la habitación de Aitana.
— Aitana, por favor, por favor, ábreme.
Un silencio llega desde el otro lado.
— Aitana, cariño, por favor, ábreme.
La rubia abre la puerta, solamente una rendija, dejando espacio para alcanzar a ver a León con un solo ojo.
— Dime, ¿qué es lo que sucede? ¿Qué es lo que pasa León?
Aitana siente que su corazón vuelve a hincharse y sus pulmones vuelan a tener oxígeno.
El rostro tan emocionado, tan lleno de alegría de León, le daba una ilusión que sentía mucho tiempo.
Pero las palabras de Catalina llegan a su mente.
“Él está comprometido” y se queda en silencio.
La ilusión se resquebraja apenas un milímetro. Lo suficiente para doler.
— Por favor, ábreme. Olvida tu enojo conmigo solamente unos minutos y escúchame, es algo de suma importancia.
Aitana traga saliva, sin saber que debería creer, sin embargo, respira profundo y piensa.
“Él no ha hecho otra cosa que ayuda