Capítulo 86.
En ese mismo momento en la mansión de los Moreno, Roel se mantiene tomándose un trago, observando la intensidad con la que se referían a su hijo.
Roel mantenía su rostro sombrío, oscuro, sin dejar ver una sola muestra de cualquier sentimiento que lo estuviera arrasando.
— Jamás encontrarán nada— susurra Castañeda, detrás de Roel.
— ¿Estás seguro? — Cuestiona Roel de forma contundente.
— Sí, yo mismo me encargué de no dejar pistas atrás. Yo mismo me encargué de que todo pareciera un suicidio,