Capítulo 47.
Al día siguiente.
Aitana extiende su mano, todo su cuerpo se siente completamente complacido por la noche tan emocionante, habían pasado horas recostados en la cama, hablando, conociéndose.
Cada beso, cada caricia había sido sentido y completamente sincero, haciéndola pensar que podría salir adelante.
“Padre sólo espero tu despertar, sé que jamás me dejarías en las manos de un monstruo como Santiago” Piensa.
— León, ¿estás?— Ella extiende su mano.
La colcha se siente fría ante la ausencia de él.
— ¿Pero qué pasa?
“La rubia se sienta buscando a ese hombre que la había hecho tan feliz la noche anterior. ¿Acaso había sido un sueño? ¿Había sido una idea volátil? ¿No era realidad?” Cada pensamiento le arrancaba cada una de sus esperanzas.
Ella se queda completamente intrigada.
Aitana se prepara rápidamente y después de bajar las escaleras se encuentran a Lore.
— ¿Qué sucede? ¿Qué es lo que pasa? — Cuestiona la rubia con una sonrisa en su tiempo que la observa con un par de enormes male