Capítulo 47.
Al día siguiente.
Aitana extiende su mano, todo su cuerpo se siente completamente complacido por la noche tan emocionante, habían pasado horas recostados en la cama, hablando, conociéndose.
Cada beso, cada caricia había sido sentido y completamente sincero, haciéndola pensar que podría salir adelante.
“Padre sólo espero tu despertar, sé que jamás me dejarías en las manos de un monstruo como Santiago” Piensa.
— León, ¿estás?— Ella extiende su mano.
La colcha se siente fría ante la ausencia de