Capítulo 40.
*Pas*
La puerta estampándose en contra de la pared deja claro a cualquiera que se encuentre en el comedor que Alberto Pérez está absolutamente furioso.
—¡Por un carajo! —grita. —Ya estoy harto. Estoy cansado de dejar que unos estúpidos e incompetentes como ustedes se encarguen de mis negocios. ¡Quiero los diamantes! ¡Necesito mis diamantes y los quiero ahora! —grita desesperado al mismo tiempo que…
* Pas*
Impacta ambas manos sobre la mesa de madera.
Frente a él se encontraban Damián, Caterin