Capítulo 35.
En el departamento de Damián, en su oficina personal, él observa cada uno de los documentos que llenan su enorme mesa de madera.
En eso recibe un mensaje.
— Lo tenemos— Damián sonríe.
Toma otro celular recién sacado de uno de los cajones de su escritorio y marca un número de teléfono que sabe de memoria.
Solamente es cuestión de que suene una vez para que respire del otro lado.
— León, tenemos todo para arrojarlo.
— Perfecto. Lanza la bola.— Declara Pacheco del otro lado de la línea sonriendo solo al pensar a Aitana descubriendo esta noticia.
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Santiago se encuentra en su oficina observando la inmensidad del horizonte, respirando profundo y disfrutando de un trago de whisky, el más añejado que tenía.
La tensión de saber que el tiempo se le estaba terminando a la rubia que había tenido bajo sus manos era una adrenalina que no podía controlar.
“Publicar o no publicar” piensa él con una sonrisa saboreando el control que tenía sobre la vida de esa mujer.
“Destruir o