Capítulo 102.
En una pequeña casa que se encuentra en una colonia poco fiable.
Roel tiene cuidado de no pisar más de lo necesario esa decadente calle.
Tac* tac* tac*
Toca la puerta para después limpiar su mano con un pañuelo de seda y arrojarlo al suelo.
Un instante después, abren y frente a él se encuentra un intrigado y sorprendido Santiago.
— ¡Padre, qué sorpresa! Bienvenido.— declara al mismo tiempo que lo deja entrar, dejando la puerta abierta.
El lugar era un cuchitril.
Olor a humedad, olor a muerte y