[PUNTO DE VISTA DE GALVIN]
En el instante en que la hoja se clavó en su estómago, mi mundo se detuvo.
Un sonido me desgarró la mente: un aullido agudo y desgarrador de mi lobo que casi me destrozó el cráneo. No fue solo un golpe físico; sentí como si me hubieran atravesado el alma. El corazón me latía con tanta fuerza contra las costillas que me dolía.
Me puse de pie en un segundo, mi silla salió disparada hacia atrás y se estrelló contra el suelo de piedra. Mi visión se nubló hasta que lo ú