Lorenzo se detuvo al abrir la puerta, girando ligeramente la cabeza para negar:
—No es así.
—Ja, ¿a quién crees que engañas? Claramente te has enamorado de ella, por eso ya no me quieres y quieres que me vaya —dijo Isabella apretando los puños.
Lorenzo frunció el ceño y respondió sin expresión:
—Que no te quiera no tiene ninguna relación causal con si quiero o no a ella. Ya te lo he dicho, lo nuestro terminó hace dos años.
—Me traicionaste por dinero, me abandonaste. Ya no hay posibilidad entre