Instintivamente miró hacia atrás y vio que el guardaespaldas aún la seguía, lo que le dio a Marisela cierta sensación de seguridad momentánea.
Pero antes de que pudiera darse vuelta completamente, pisó en falso un escalón y al instante gritó mientras estaba a punto de caer hacia adelante.
—¡Cuidado! —gritó el guardaespaldas apresuradamente, extendiendo la mano para tratar de sujetarla.
Solo que antes de que pudiera alcanzarla, en ese segundo, una pierna larga y fuerte subió directamente tres esc