Eduardo entendió, con expresión fría, resopló:
—Ja, ja, ¿con quién se está enojando? ¿Y para qué se enoja?
—¿Acaso comió poco durante esos dos años? Y encima le daba trato frío a Marisela y la lastimaba de todas las formas.
—Cuando la tenía no supo valorarla, la perdió por sus propias acciones y ahora se arrepiente, no soporta verla bien con otros.
El mayordomo no se atrevió a decir nada, y Eduardo llegó a su conclusión final:
—Esto es masoquismo puro.
—Que lo detengan, que no vaya a molestarla,