Sin embargo, sin importar qué tan deplorable fuera su carácter, ella seguía siendo la señorita de los Acosta, y el señor Acosta definitivamente se encargaría de limpiar su desorden.
Pero simplemente se preguntaba: ¿cómo podía alguien ser tan malvado? No tenía razón pero aún así secuestraba a otros, y una vez que obtenía poder, definitivamente implicaría cruelmente a personas inocentes.
Además, el señor Acosta decía que era resultado de la educación que recibió, pero ¿acaso todos los niños que sa