Al escuchar su charla nerviosa y desorganizada, Anabel, como la líder del grupo, alzó la voz:
—¡Todas cálmense!
—¿Hermano? Uno se apellida Acosta y la otra Fuentes, ¿no les parece sospechoso?
—Tal vez sea solo una fachada. Si Isabella tuviera ese tipo de respaldo, ¿por qué habría venido a trabajar a nuestra empresa? ¿Por qué hasta ahora vuelve a vengarse?
Al escuchar sus palabras, las demás se tranquilizaron un poco, y luego alguien agregó:
—Creo recordar que Isabella no tenía padres. ¿No invest