Abrió su teléfono y revisó algunos grupos pequeños. Aurelio miró los registros de chat, todos eran chismes y especulaciones de empleados, sin evidencia real.
—Este asunto manténgalo en secreto absoluto, si alguien le pregunta diga que no sabe nada —Aurelio volvió a instruir.
Los rumores entre empleados se desvanecerían en unos días, este asunto aún no había causado tanto revuelo como los chismes del señor Cárdenas e Isabella en su momento.
Aurelio regresó al último piso. En ese momento, en la ca