Daniel le lanzó una mirada asesina, su actitud protectora hacia su hermana alcanzó el máximo nivel.
—¡Ja, ja, ja! Señor Cárdenas, ¿se siente mejor la herida en la cara? ¡Déjeme ayudarlo con el hielo! —Aurelio medió, acercándose al señor Cárdenas, y desde un ángulo donde Daniel no podía ver, le hizo señas desesperadamente con los ojos:
¡Señor Cárdenas, hable menos! ¿No ve que el señor Acosta solo tiene ojos para la hermana que acaba de encontrar? Naturalmente la protege muchísimo, ¡no tolera que