Y cuando se acercó, no solo no había firmado, sino que vio que todo el documento estaba lleno de tinta negra, completamente arruinado, sintió una profunda tristeza en su corazón.
Estaba totalmente perdido, tendría que hacer que el departamento comercial lo imprimiera de nuevo para firmarlo y luego entregarlo. Por suerte esto no era urgente...
—Señor Cárdenas...
Aurelio se preparaba para recordarle que la tinta estaba a punto de gotear en el puño de su camisa blanca, pero la otra persona habló al