—¿Y la chica de pelo rizado? ¿También se la llevaron? —preguntó la anciana.
—Ya la llevé al hospital antes —respondió Lorenzo sin notar la trampa en la pregunta, dejando solo esa breve respuesta antes de desaparecer.
Detrás, el pequeño grupo de curiosos se miraron entre sí con expresiones de "justo como pensábamos".
Si no se equivocaban, la residente habitual debía ser su esposa, y la otra mujer era...
Además, el hombre claramente sabía de la fuga de gas, ¿por qué si no habría llevado a la otra