Finalmente, se le ocurrió una excusa perfecta, después llamó a Ulises que manejaba adelante.
Ulises contestó, Germán dijo:
—Hace un momento llamaron del bufete, un cliente me invitó a almorzar para hablar de un caso, así que vayan ustedes hoy, tengo que regresar.
—Hace rato no dijiste que tenías cita, ahora recién lo dices —respondió Ulises.
—Ejem, es que surgió de último momento, no puedo hacer nada, ese cliente es bastante importante, es sobre un caso de disputa comercial —dijo Germán.
—¿Enton